articles
réactions
ignacio - 31.12.2005 | 0 réactions | #link | rss

Mi vida empieza después de las nueve, tras una siesta y una ducha, saliendo a la calle Luchana con una bufanda y pocas certezas de con quién me encontraré. Antes, todo está desdibujado. Solo se salvan algunas sobremesas, 50 páginas al día o alguna película en versión original.

Después, la noche. Tú. No importa demasiado quién seas. Todavía. (Ahora, importan los demás). Todos. Momentos imposibles robados a la nada. Que es la vida de los demás cuando se quedan en casa después de cenar.

Molesta un poco, pero no la cambiaba, esta somnolencia que no me deja trabajar. Madrid, febrero 2003.

ignacio - 31.12.2005 | 0 réactions | #link | rss
No te preocupes. Cuando quieras venirte a la república de mi corazón, no tendrás que hacer colas en la aduana, ni presentar visados, y aun menos recibir una fecha límite para salir del país. ¿Sabes? Cuando quieras instalarte, solo tendrás que enseñarme tu mirada suave y una cómplice sonrisa. Entonces, deja que se te pase el billete de regreso y quédate cuanto quieras. Por mi parte, siempre tuviste la doble nacionalidad. Madrid, octubre 2001.
ignacio - 31.12.2005 | 0 réactions | #link | rss
Hoy le he visto los ojos a la muerte, y me miraban fijos, luminosos, antiniebla y frontales. Era de noche. Andaba distraído, y ella se me acercó silenciosa, veloz, con aire acondicionado incorporado de serie. De repente, un empujón invisible en mi espalda me despertó de mis sueños y llegué al momento a la acera de enfrente. Me di la vuelta, el coche me escupió un bocinazo, mientras que en en el otro lado, algo o alguién, estaba sonriéndome.  Madrid (chaminade), diciembre 1999. 
ignacio - 30.12.2005 | 0 réactions | #link | rss

Viniendo por la rue de Seine Apenas la luz de ceniza y olivo Que flota sobre el Pont des Arts. Rayuela. Cortázar.

A veces te metes donde no te llaman. Y tampoco te llamó esa chica desnuda. Está claro. Claro como que nadie había llamado a toda esta gente que la rodea, que la traza en un dibujo rápido, en un anfiteatro antiguo, que intenta robarle un poco más de calor, un poco más de color para dar sentido a otra hoja de papel, vacía y blanca.Qué más da que no nos llamen. Que no nos busquen. Todavía podemos soñar con que alguien nos encontrará, así, por azar, como jugando, como sin querer encontré yo esta École des Beaux Arts, o me encontró ella a mí, escondidos los dos en Saint Germain des Près.

París. Febrero 2003.

ignacio - 30.12.2005 | 0 réactions | #link | rss
Dice mi padre, como todos los años, que la empresa va mal y cualquier día les van a jubilar. Siente que está cansado. Sigue madrugando a diario pero cada vez le cuesta más arrancar el coche por las mañanas, encender el ordenador en la oficina, comer la tortilla de un huevo que le hace mi madre todas las noches. Piensa que todo pasó muy rápido. Que era ayer cuando se marchó un verano a San Francisco, y al volver un bebé que era yo no le reconocía en los brazos de mi madre. Desde entonces pasaron años, pasaron amigos, fueron llegando las canas y la tensión alta sobre su cabeza.

A veces le miro. Me pregunto si dentro de 30 años seré como él. Dice mi padre... En realidad no dice mucho. La mayoría de las veces se limita a estar ahí, como si tuviera la cabeza en otra parte.Pero no importa. Sé que aunque se calle, siempre estará esperando si el autobús se retrasa o si no encuentro las llaves de casa en la bolsa de viaje. Mi padre no habla demasiado. Pero las 4 o 5 veces que habló mas de la cuenta estuve feliz, feliz de estar ahí para escucharle.

Madrid. Enero 2002.
ignacio - 20.12.2005 | 0 réactions | #link | rss

“Torres-García: Uma torre branca, preta, cinzenta, azul cobalto, terra vermelha, escadas, relógios, um mundo austero e alegre, um mundo onde entrei em 1929 e que continuo a habitar” Vieira da Silva. Março de 1979.

No sé si alguien habrá pensado en esto antes. Pero estar en Portugal no puede dejar de recordarme a Uruguay, Lisboa a Montevideo, aunque a veces no tengan más en común que un río al que van a parar todas las calles, y dos pintores que admirándose nunca se llegaron a conocer.

Nunca conocí portugueses en Montevideo, y no creo que me vaya a encontrar con uruguayos acá (aunque juran que hay un bar con chivitos, y hace una semana vi un termo con mate paseándose por mi calle). Tanto como Torres García como Viera da Silva se fueron a París. Allí guieron formándose, antes de volver a unos países que terminarían por sufrir dictadores. Y mi vida a veces me parece una lechuza en cidade universitaria, otras a un sol dentro de una taza de café. Dos países siempre entristecidos, a la sombra de vecinos más grandes o más prepotentes. Dos museos cerca de una plaza, en Lisboa con amoreiras (aunque no quede ninguna), en Montevideo con palmeras. Salto el océano y me encuentro la misma cara de la misma moneda. El puzzle va tomando forma, los hilos se unen y comienzan a dar sentido a las casualidades, a las circunstancias.

 

ignacio - 14.12.2005 | 0 réactions | #link | rss
Centenas de vezes palmilhei a rua Garrett. Nas curtas horas de almoco quando trabalhava na livraria da gata, subindo para um croissant na Benard, ou descendo para uma espreitadela na fnac. Admirando os cuspidores de fogo e os reflexos imaginarios de uma sofredora de astigmatismo, ouvindo os musicos de rua ou, distraida no meu mundo, nunca notei aquele patio nem a misteriosa torre da Igreja. Um pouco de embaraco... Lisboa reserva surpresas e segredos que os meus olhos estao a comecar a aprender a procurar.
ignacio - 14.12.2005 | 1 réactions | #link | rss

 

À quoi songe-t-elle donc cette jeune fille qui ne le regarde déjà plus, qui ne lui sourit plus, qui attend, dirait-on, que tout cela finisse, mais en douceur, sans larmes, sans cris, sans égarement?

Au revoir Monsieur Friant. Philippe Claudel.

 

FutureBlogs - v.0.8.6beta - Ce site est hébergé par http://monblog.ch