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ignacio - 21.10.2006 | 0 réactions | #link | rss

Me miró como con ojos de alucinado, desde el saloncito que daba a la puerta de nuestro cuarto de hotel en Buenos Aires. Acabábamos de llegar de una milonga y se había conectado a internet. Era de madrugada. "La abuela murió el viernes, me lo acaban de decir mis padres en un mail". Siempre entero, siempre en pie, a penas con un leve escozor de ansiedad en la voz: "joder, ¿y para qué me mandan un mail?" Cualquier respuesta mía y "ya, joder, pero un mail...." Eran casi las seis de la mañana. Se puso su abrigo de montaña y echó a andar por Chacabuco. Necesitaba hablar con su madre, en Guadalajara. Regresó pronto al cuarto. Yo lo esperaba, haciendo mi mínimo: calentando la cama y poco más. No me llegaban las palabras así que intenté contenerlo con algunas caricias. Aflojó. Se tiró en diagonal encima de la colcha, sin quitarse el abrigo. Entonces rebuscó en mi pelo y en mis ojos. No sé qué es lo que habrá encontrado. Quizás tan sólo un latir caliente, dispuesto, predecible. Una mano que tomar. Un cuerpo al que abrazar en medio de la noche, cuando te atraviesa la espalda el frío de la muerte. ---------------------------------- --------------------- ----------------- Recuerdo una voz jovial, risueña, algo cantarina. Me había imaginado otra cosa y el contraste fue un subidón de felicidad. Que a ver cuándo me conocía, decía ella al teléfono. "Cuida a Ignacio", me repetía. Le contesté algo que le sorprendió: "Nos tenemos que cuidar mutuamente". Aquello le sonó como una sorprendente revelación, como si acabara de darse cuenta de que yo era, en realidad, tan niña como su nieto. La última vez que Ignacio habló con ella volvieron a bromear sobre el hospital. Había calidez, había dulzura, había un código que sólo ellos dos podían descifrar en su justa medida. Los demás presentiamos un baile redondo de palabras y guiños entrecortados al teléfono. Aquellos dos eran auténticos cómplices. Helena, Buenos Aires, agosto de 2005. http://funambulantes.blogspot.com/

ignacio - 19.10.2006 | 0 réactions | #link | rss

Cette vie est un hôpital où chaque malade est possédé du désir de changer de lit. Celui-ci voudrait souffrir en face du poêle, et celui-là croit qu'il guérirait à côté de la fenêtre.

Il me semble que je serais toujours bien là où je ne suis pas, et cette question de déménagement en est une que je discute sans cesse avec mon âme.

Dis-moi, mon âme, pauvre âme refroidie, que penserais-tu d'habiter Lisbonne? Il doit y faire chaud, et tu t'y ragaillardirais comme un lézard. Cette ville est au bord de l'eau; on dit qu'elle est bâtie en marbre, et que le peuple y a une telle haine du végétal, qu'il arrache tous les arbres. Voilà un paysage selon ton goût; un paysage fait avec la lumière et le minéral, et le liquide pour les réfléchir! Baudelaire

ignacio - 16.10.2006 | 0 réactions | #link | rss

Dous vellos que tamén tiveron mocedade, que se coñeceron nun baile, que logo se casaron por amor e que viviron arnándose tolamente. Dous vellos, sempre xuntos e sempre calados, que viven escoitando o rechouchío dun xilgaro engaiolado. Sen fillos e sen amistades. Soios. Antonte leváronlle o viático ó vello e onte morreu. A compañeira dos seus días visteuno, afeitouno e púxolle as mans en cruz. Hoxe entraron catro homes e sacaron a caixa longa onde vai o morto. A vella saíu á porta da casa e, coa voz amorosa dos días de mocedade, despideuse do seu compañeiro:-¡Deica logo, Eleuteiro! E os veciños que acudiran ó espeutáculo taparónse as bocas e riron cos ventres. A despedida da vella foi rolando e chegou ó casino, e o "deica logo Eleuterio" xa se convirteu en motivo de risa. Todos, todos, se riron e ninguén se decata con que delor a vella namorada chamará pola morte nesta noite de inverno.

ignacio - 16.10.2006 | 1 réactions | #link | rss

Lá vai no mar da palha o cacilheiro, Comboio de lisboa sobre a água: Cacilhas e seixal, montijo mais barreiro. Pouco tejo, pouco tejo e muita mágoa.
Na ponte passam carros e turistas Iguais a todos que há no mundo inteiro, Mas, embora mais caras, a ponte não tem vistas Como as dos peitoris do cacilheiro.
Leva namorados, marujos, Soldados e trabalhadores, E parte dum cais Que cheira a jornais, Morangos e flores. Regressa contente,
Levou muita gente E nunca se cansa. Parece um barquinho Lançado no tejo Por uma criança.
Num carreirinho aberto pela espuma, La vai o cacilheiro, tejo à solta, E as ruas de lisboa, sem ter pressa nenhuma, Tiraram um bilhete de ida e volta.
Alfama, madragoa, bairro alto, Tu cá-tu lá num barco de brincar. Metade de lisboa à espera do asfalto, E já meia saudade a navegar.
Se um dia o cacilheiro for embora, Fica mais triste o coração da água, E o povo de lisboa dirá, como quem chora, Pouco tejo, pouco tejo e muita mágoa. Ary dos Santos, cantado por Carlos do Carmo.

ignacio - 15.10.2006 | 0 réactions | #link | rss

O río do Olvido onde beben sen cesar os mortos, esa avidez acuatica e necesaria para afastar ata o derradeiro recordo desta vida terreal. Apenas queda unha vaga lembranza na memoria asolagada do rio do Olvido.
"Comandados por Decimo Xunio Bruto, as lexions romanas chegaron hata a marxe esquerda do Limia no ano 135 a.Xc. A beleza do lugar lles fixo xuzgar que se atopaban diante do lexendario rio Lethes, que apagaba toda-las lembranzas da memoria de quen o atravesara. Enton empuñando o estandarte das aguias de Roma o comandante chamou dende a outra marxe a cada soldado polo seu nome. Asi lles probou que ese non era o rio do Esquecemento."

La primera vez que fui a Galicia, mis amigos me llevaron al río del Olvido. Mis amigos me dijeron que los legionarios romanos, en los antiguos tiempos imperiales, habían querido invadir estas tierras, pero de aquí no habían pasado: paralizados por el pánico, se habían detenido a la orilla de este río. Y no lo habían atravesado nunca, porque quien cruza el río del Olvido llega a la otra orilla sin saber quién es ni de dónde viene.
Yo estaba empezando mi exilio en España, y pensé: si bastan las aguas de un río para borrar la memoria. ¿Qué pasará conmigo, resto de naufragio, que atravesé todo un mar?
Pero yo había estado recorriendo los pueblecitos de Pontevedra y Orense, y había descubierto tabernas y cafés que se llamaban Uruguay o Venezuela o Mi Buenos Aires Querido y cantinas que ofrecían parrilladas o arepas, y por todas partes había banderines de Peñarol y Nacional y Boca Juniors, y todo eso era de los gallegos que habían regresado de América y sentían, ahora, la nostalgia al revés. Ellos se habían marchado de sus aldeas, exiliados como yo, aunque los hubiera corrido la economía y no la policía, y al cabo de muchos años estaban de vuelta en su tierra de origen, y nunca habían olvidado nada. Y ahora tenían dos memorias y tenían dos patrias. E
l libro de los abrazos, Galeano.

ignacio - 12.10.2006 | 0 réactions | #link | rss

Niñas con sus muñecas de la misma época en que yo era niña, caritas tristes
que están en algún acto oficial y que les han regalado las muñecas, todas
iguales metidas en su pobre caja, sus caritas por las circunstancias no
muestran alegría, quizá a ellas les hubiera gustado otra cosa, o también si
las hubieran recibido de sus padres les hubiera hecho más ilusión, como en
los Reyes de mi infancia, las muñecas de Begoña y mía iguales, con
diferentes tonos de pelo o vestido y otra más pequeña para Amor y el gran
Belén que llenaba todo el mirador del cuarto de estar y que hacía con
nosotros el tío. Recuerdos! Carmen Pereda (mi madre, si!)

ignacio - 12.10.2006 | 0 réactions | #link | rss
ignacio - 11.10.2006 | 0 réactions | #link | rss
ignacio - 09.10.2006 | 0 réactions | #link | rss

No céu duma tristeza cor de farda, Uma angústia de nuvens se desenha. O amor já morreu: que o tempo venha Desmantelar o que a memória guarda.
Jogai!, jogai! Quem não jogar não ganha Nem perde. É a última cartada.Eu aposto na vida, mesmo errada. Talvez outro destino me sustenha.
Avião de Lisboa para o mundo, Apaga-se a tristeza com as asas, Tão nítidas no céu em que me afundo!
Depois desaparece atrás das casas E deixa-me o azul, o azul profundo, E duas nuvens de razão tocadas.
Alexandre O'Neill

ignacio - 09.10.2006 | 1 réactions | #link | rss

"...Cuando decidí embarcarme hacia Lisboa me parecía que tenía razones a las que no podía escapar..." El año de la muerte de Ricardo reis. Saramago


ignacio - 09.10.2006 | 0 réactions | #link | rss
Lo que se necesita muchas veces es aire de otro sitio, respiración de ventanillas. Somos como los trenes, cuya luz se anima y crece en cuanto el tren marcha y se amortecina en las estaciones. Ramón Gómez de la Serna. París.
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