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ignacio - 25.06.2007 | 0 réactions | #link | rss
Maruja es esta mujer de la cual uno no recuerda que sus pechos fueron hermosos: recuerda un gesto de sus pechos ligeramente amargo y duro en su boca, su espalda morena regresando timidamente a las zonas de penumbra; uno a veces puede evocar un gusto a eucalipto o a menta que dormía en su saliva, y el ronroneo de su garganta mientras besaba, y también un frío antiguo al verla encoger sus débiles hombros frente al espejo, o su paso lánguido cruzando la habitación, desnuda y púdica. Juan Marsé. Ultimas tardes con Teresa.
ignacio - 18.06.2007 | 1 réactions | #link | rss

Las bandas se desbandan, pero algunos de ellos, de nosotros, se convierten mucho antes de lo previsto en fantasmas de la edad adulta. No solo se pierden los amigos, con ellos se pierden los días a los que ese amigo dio sentido. Perder a esa persona es, literalmente, una pérdida de tiempo.     Desapareces, cambias, y te llevas contigo esos meses antes de Francia, una parte de la memoria de ese grupo, con un poco de Buenos Aires u otro de París, que había crecido sin querer, lindo, en una esquina de una primavera de Madrid, con nuestros 22 años.      Nos volvemos a encontrar mas parece más un primer encuentro que un rencuentro de seres queridos. Almorzamos juntos como dos extraños, movidos tal vez solo por la curiosidad de ver lo que el tiempo ha hecho de cada uno.    Quizás también hayamos decidido vernos, por que en las casas a veces encontramos cosas, objetos olvidados que nos recuerdan con cruel insistencia quienes fuimos.      Esta vez no soy yo el traidor. Pero lo podía haber sido.

ignacio - 17.06.2007 | 0 réactions | #link | rss

Fotografía de Liliana Vilas Boas

ignacio - 16.06.2007 | 0 réactions | #link | rss

Adónde me llevas, adónde, si tú nunca podrás rescatarme.
http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/2007/06/ana-vidal-egea.html

ignacio - 13.06.2007 | 0 réactions | #link | rss
ignacio - 13.06.2007 | 0 réactions | #link | rss

Tengo una balada para un loco, que la compuse yo, para mi
Porque estoy loco, y eso me provocó que en vos pensase
Y así un poema nace
Los más hábiles dejamos pasar los abriles
Inmóviles para no quedar como giles
Así ya no me enamoro de nuevo
Así ya no me enamoro de vos de nuevo

Chili Parker. Mi confesión. Gotán.

http://youtube.com/watch?v=JXUIfOOHTio&mode=related&search=

ignacio - 11.06.2007 | 0 réactions | #link | rss
"Todos nós, no fim de contas, não vivemos nem escrevemos separadamente: escrevivemos, dia a dia escravizados ao fado ineluctável de escrever o que vivemos e de viver o que escrevemos. Nem há vivências, para quem escreve, que não sejam escrevivências, - continuas secreções daquilo que se vive. [...] Há quem entenda o que isto significa; há quem saiba, por experiência própria, ou por cultura, ou por instinto, que escreviver é conseguir o milagre - ou persistir na ilusão - de se viver um pouco mais, conjurando assim a extrema fugacidade de um verbo demasiado rápido". David Mourão-Ferreirra.
ignacio - 08.06.2007 | 1 réactions | #link | rss

http://www.youtube.com/watch?v=HsBsT1AwDbs

Estavam todos no teatro São Luiz, essa noite. Sassetti no bar, Nuno Lopes e Betariz Batarda no palco, Marco Martins na encenação...

ignacio - 07.06.2007 | 1 réactions | #link | rss

En realidad, esos ocho amigos de papá no estaban invitados a la boda de Javi.                  Quienes se casaban esa noche eran Mari y Antonio, más de 30 años más tarde de la boda de Calatañazor. Daba igual que no se sentasen en el centro de la mesa principal, ni que nadie les regalara nada, ni que el lunes a las cinco de la mañana no se marcharan al Japón. Eran ellos quienes habían pagado el jamón y la sopa, y la iglesia era la misma que la del bautizo de su hijo mayor.             Se casaban ahora y los invitados eran los más fuertes, los que habían sobrevivido a esos treinta años, esos pocos amigos cuyo teléfono no se había perdido en el cambiar de las agendas y de las mudanzas de domicilio.                              Se casaban ellos y por eso estaban tan nerviosos. El papá tenía todo el derecho del mundo para mosquearse conmigo, si yo le decía en el último momento que no habría tiempo esa tarde para pasar por el convento de su hermana mayor, para que les cantasen la salve.                Se casaban ellos y ya no había ninguno de los suegros que hubiera podido querer organizar en su lugar. Las canas a papá le ennoblecían el gesto, el chaleco le daba el aire de mestre de ceremonias que exigía aquella noche. Por un momento hasta bien podría salir a bailar en aquella curiosa discoteca debajo de un cine, no había parado de hablar en toda la noche y en esos momentos se sentía capaz de todo.                     Papá sentía más placer que un ladrón con los bolsillos llenos. Y ese placer no acabaría hasta que el último de los invitados se marchase de la casa de Cidones, tras la paella del domingo, ese porche con vistas al Pico Frentes donde habían invertido tanta energía, 20 de los 30 años que llevaban juntos.

 


ignacio - 04.06.2007 | 0 réactions | #link | rss

Visto que no había pareja para mí en la boda de Javi, tuve el honor de me hacer acompañar toda la noche por la Señora Amparo.

La Amparo es el hilo que me ata a mi origen alcarreño, yo que soy el único de mi casa que nació en Guadalajara. Y ella es Alcarria pura, de Alhóndiga. La mujer que me crió hasta los seis años, y si no me acompañó más fue por que cayó muy mala y ya no pudo trabajar más, aunque hoy esté mejor que nadie. La Amparo, que hace decadas que es viuda, hoy tiene 85, y no me mete mucha prisa para casar por que ella lo hizo con 28. Fue sencillo, apenas siete personas en Santa María, en Guadalajara, y luego a preparar la cena para todos en la casa de los suegros, no hubo mucho más fiesta. Y si le pregunto por lunas de miel ella me dice que lunas en el campo, a trabajar, toma, cobrando doce duros por mes... La Amparo trabajó toda la vida, y será por eso que hoy camina sin ningún problema, y nunca le oí quejarse de ningún dolor de rodilla. Trabajó en muchas casas, en Madrid, en Guadalajara, en un pueblo de Teruel, y su última casa fue la de Mari, a la que había entrado una de sus hijas y en las que se acabaría quedando después de sustitírla por una vendimia, quizás em 1977. Mari prefería con mucho a la madre sustituta que a la titular.

La Amparo se mueve así, la misma peluquera desde hace 50 años, sus zapatillas azules y sus recuerdos, llevarnos en verano a tirar piedras al Henares, o esa vez que me equivoqué de autobús en la guardería, y no aparecí en la parada al lado del Ahorramás. Allí fue corriendo ella los 3 kilómetros de distancia, con Javi volando de su mano, y yo esperandola solo en la puerta, en un recuerdo oscuro de los primeros que debo tener en la cabeza (mi primer recuerdo, esperar que llagase la Amparo para me llevar con ella para casa).

Ella sigue viviendo no muy lejos de esa Guardería de una Caja que ya no existe, en unas casas de San Vicente de Paul, con gitanos que se pinchan y los nuevos barrios, asediándoles, de la zona de los Multicines. Mi abuela Amparo, como la llamé en un postal desde París que ella menciona con orgullo, el orgullo con que colgó esa foto de Javi y mía, muy pequeños, que tiene en su casa entre todos sus otros nietos. Caben muchos niños, muchos, en el pequeño salón de su casa pequeña. Cada mochuelo a su olivo, como ella diría.

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