Estos amantes de la Moncloa son los impacientes, los que buscan tregua lejana a la estrechez de la ciudad y al mironamiento de otros jardines. Todos están esperando que llegue el anochecido, y nos atardecen antes el dia con esa  ansiedad manifiesta. Fijos en el cielo rosa y luminoso, quisieran verlo obscuro, y empujal al sol hacia el horizonte.

Entre estos amantes de la Moncloa están los que parecen venir vagando desde al día anterior, los que tienen aspectos de rendidos y en los que se nota ya el reverso desesperado del amor, dormido él en portura de descanso supremo. Gómez de la Serna / Almada