Cendrars es viajero. Casi no hay rincón en el globo donde no haya puesto el pie. No solamente ha viajado por el mundo, sino más allá del mundo. Ha estado en la Luna, en Marte, Vega, Saturno, Plutón, Urano. Es un visionario que no desdeña los medios ordinarios de transporte, de locomoción. Habitualmente viaja de incógnito, adoptando las costumbres y la lengua de los pueblos que visita. Seguramente no lleva consigo pasaporte, ni cartas de crédito, ni de presentación. Sabe que, dondequiera que llegue, siempre es la misma confusión. No es cuestión de confianza en si mismo, ni siquiera de fe en la buena suerte: es cuestión de precisión. (...) Las fronteras existen solo para los tímidos, para los pobres y mezquinos de corazón. Cendrars nunca habla de la palabra frontera: habla de latitud y longitud.

Tiene amigos en todas partes, aun entre los hotentotes. Y sin embargo es el más solitario de los hombres. De todos los que he conocido, es el más liberado, pero absolutamente ligado a la tierra. (...) Cendrars no acepta. No acepta nada. No dice ni "sí" ni "no". No para en dificultades. Se torna aterradoramente silencioso. Y por eso quizás sea el conversador más maravilloso que he escuchado. Henry Miller.