17 de enero, Hortaleza cerrada. A la puerta de la iglesia con las pinturas de Goya, y el cerdo encima de la puerta, dos colas. Una para comprar panecillos y otra para bendecir perros, algún gato, algún conejo... Los caballos de la Guardia Civil y los perros guías (esos labradores fantásticos que a veces vemos en el metro) desfilan y dan varias vueltas a varias manzanas del barrio. Son “las vueltas de San Antón”. A los Guardias Civiles les siguen las “divisiones caninas” de la policía nacional.

Han pasado tan pocos días desde Navidad que parece una continuación natural. Quizás después de la fiesta de los niños, semejante festival solo puede acabar con la fiesta de las mascotas.

La fiesta, que es las que más guarda restos de ritos paganos ancestrales, llegó a ser prohibida en los años oscuros, tan diferentes como 1931 o 1967.

Ese cerdito que acompaña al santo, parece que viene de la tradición que dice que el padre del santo era porquero, y siempre había uno que le seguía a todas partes...